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Raudales,

una extensa conversación de raudales,

diluvio de sinsabores existenciales,

carencias de propiedad,

la lengua disoluta del ser fuera del texto

sangra la introducción y el desenlace.

No, no hablamos de  fotos, amor y peces

ni las nubes cubren el argumento

con su vid sanguinolenta.

El guadiana no se pierde y se encuentra

cada vez que uno lo compara consigo

ni bebe en una flor violeta de tu tronco.

Estamos y somos sin más

que palabras a raudales.

Raudales.

 

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